Sacamos esta teoría.
Un chico que te gusta, y no te conviene, es como una abeja:
La abeja pasa por alrededor tuyo y vos tenes miedo de que, en cualquier momento, se abalance sobre vos y te pique. Que te enamore.
Vos podes irte de ese lugar, evitar a la abeja y su aguijón, pero al rato puede volver. Y no podes escaparte por siempre.
Tenes entonces dos opciones:
Matarla. Eliminarla para siempre antes de que te pique. Borrarla de tu cabeza y tu corazón.
O bien, dejarla volar ahí, no tenerle miedo a la picadura, pensando que no va a doler tanto.
Pero créanme, si, duele.